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LA MESA QUE LO DEFINIÓ
Cuando Jorge Bergoglio se convirtió en Papa, tomó una sola decisión antes de decir una palabra: rechazar el comedor privado papal.
Eligió la cafetería de Santa Marta. La mesa larga. Con todos.
Rió a carcajadas en esa mesa.
Se indignó.
Escucho a personas que nadie más escuchaba.
Llevó a esa mesa lo que otros dejaban afuera.
No fue un gesto de humildad. Fue una declaración:
“El mundo se entiende sentado, no desde arriba.”
Francisco era demasiado humano para la mesa papal. Por eso eligió la mesa común. Y de esa elección nació Scholas.
LO QUE FRANCISCO CREÍA
SOBRE SCHOLAS
Francisco no solo fundó Scholas. También tenía una convicción clara sobre cómo debería sostenerse: no de pocos dando mucho, sino de muchos dando poco, durante mucho tiempo.
Esa es la filosofía detrás de La Mesa. No hace falta nada grande. Hace falta que muchos se sienten y compartan mucho tiempo.
En la mesa pasa la vida. Porque en la mesa el encuentro es genuino. No se puede fingir. Francisco lo sabía. Scholas lo vive.